Fuerza Regida marcó un antes y un después en su carrera al presentarse ante más de 65 mil personas en el Estadio GNP Seguros, como parte de su gira «Esto No Es Un Tour 2025», consolidándose como una de las agrupaciones más influyentes del regional mexicano contemporáneo.
El espectáculo, que duró casi cuatro horas, fue una auténtica fiesta musical con más de 50 canciones en el repertorio. Desde los primeros acordes, el recinto vibró con la energía de temas emblemáticos como “Radicamos en South Central”, “911” y “TQM”, hasta momentos más introspectivos como “Por Esos Ojos”, éxito que alcanzó el Top 5 del chart Hot Latin Songs, y que marcó el inicio del impacto global de la banda.
La noche estuvo cargada de sorpresas y colaboraciones especiales. Edgardo Núñez encendió el escenario con “Billete Grande”, mientras que la Banda MS de Sergio Lizárraga desató la euforia colectiva con “Me Vas a Extrañar” y “El Color de Tus Ojos”, en medio de una tenue llovizna que añadió dramatismo y magia al momento.
También se sumaron Jorsshh en “Rosones” y Clave Especial con “No Pasa Nada” y “Como Capo”, elevando la intensidad del show. Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a Chuy Montana, artista cercano a la banda recientemente fallecido, que provocó lágrimas, aplausos y un sentido silencio colectivo. La interpretación de “Inmortal” junto a Chuyin añadió un matiz nostálgico y personal al concierto.
En una muestra de cercanía y honestidad, Jesús Ortíz Paz, vocalista de Fuerza Regida, compartió con el público su proceso de recuperación tras una cirugía de rodilla. Con humor y resiliencia, exclamó: “Le ando echando vergzos”*, generando una ovación que reafirmó el vínculo indestructible entre la banda y sus seguidores.
Ortíz Paz también recordó con emoción los escenarios internacionales que han pisado, como el Hollywood Bowl y el Madison Square Garden, pero subrayó el valor simbólico de presentarse en Ciudad de México: “Estar aquí representa que el género no solo sobrevive, sino que evoluciona, se reinventa y conquista nuevos espacios sin perder sus raíces”, afirmó.
Más allá del impresionante despliegue técnico y visual, la presentación de Fuerza Regida fue un fenómeno cultural. Bajo la lluvia, el público —desde jóvenes tatuados con botas hasta familias enteras— coreó cada canción como un acto de afirmación identitaria. Fue una noche en la que el regional urbano se sintió vivo, potente y profundamente conectado con su gente.
El sábado 26 de julio no fue solo un concierto: fue un manifiesto generacional, un punto de encuentro entre tradición y modernidad, y una declaración contundente de que Fuerza Regida no está de paso. Está haciendo historia.