Pepe Aguilar carga sobre los hombros una de las herencias más importantes de la música mexicana: la dinastía formada por Antonio Aguilar y Flor Silvestre, dos íconos indiscutibles de la cultura popular. Lejos de asumir ese legado como una garantía de éxito, el cantante ha hecho de la adaptación y la autocrítica sus principales herramientas para mantenerse vigente en una industria en constante transformación.
Tal como ocurrió con su propia carrera —marcada por la transición del rock en español a la música ranchera—, Aguilar asegura que ha aprendido a leer los cambios del negocio musical sin perder su esencia. En entrevista con PAPER Español, el intérprete reflexionó sobre su papel dentro del regional mexicano, el presente y futuro del género, y los retos personales que implica ser padre de una nueva generación de artistas.
En años recientes, Pepe Aguilar fue uno de los críticos más visibles de los corridos tumbados, subgénero que en 2025 consolidó su dominio en el gusto popular, desplazando a estilos como el pop, el reguetón, el rock y la música ranchera tradicional.
Sin embargo, la experiencia de haber vivido el paso de lo análogo al streaming parece haber suavizado su postura. Hoy, Aguilar reconoce el impacto cultural de artistas como Peso Pluma, Junior H y Natanael Cano, con quien incluso tuvo un desencuentro público en 2024.
“La música mexicana actual no es tradicional, aunque venga de sangre mexicana. Tiene los mismos instrumentos, la misma garra, pero es una evolución. Puede gustarte o no, pero es la expresión natural de una cultura en este tiempo”, explicó. Aun así, se muestra convencido de que el público siempre volverá a sus raíces: “La gente se aferrará al mariachi, a la banda, al norteño”.
Para el cantante, aunque estos géneros ya no lideren las listas de popularidad, su fortaleza radica en que “son sólidos y eternos”.
Más allá del escenario, Aguilar considera que la paternidad ha sido el mayor desafío de su vida. Ser padre de hijos que decidieron seguir sus pasos en la música lo llevó a confrontarse con sus propios valores, errores y carencias.
“Ser padre ha sido lo más complejo que he hecho en la vida. Te confronta con tus valores y tus carencias. Educar con el ejemplo te obliga a crecer”, confesó.
Sin entrar en polémicas familiares ni referirse a las tensiones con su hijo Emiliano o al mediático romance de Ángela Aguilar con Christian Nodal, el cantante subrayó que una parte esencial de la crianza es aceptar que los hijos deben hacerse responsables de sus decisiones.
“Entendí que mis hijos no me pertenecen. Los guías hasta donde puedes y luego los sueltas. El amor de padre permanece intacto, lejos del ruido y de las expectativas”, sentenció.
Con más de tres décadas de trayectoria, Pepe Aguilar asegura haber aprendido a navegar la polémica sin perder el rumbo. Su fórmula para mantenerse vigente es sencilla: no engancharse con el ruido mediático.
“No estoy pendiente del ruido. Estoy concentrado en mejorar como persona y como creador. No es una estrategia; es natural”, afirmó.
En la antesala de una nueva edición de Premios Lo Nuestro, Aguilar observa cómo el legado de sus padres continúa vivo en las carreras de sus hijos Leonardo y Ángela, así como en la de su sobrina Majo Aguilar. Todos ellos, al igual que él, enfrentan el reto de destacar por méritos propios en una industria que rara vez perdona errores y olvida con rapidez.













